Kundalini Yoga y Autismo: Una Tecnología para el Desarrollo del Súper Poder Humano

Kundalini Yoga y Autismo: La práctica de kundalini yoga es una poderosa herramienta para el desarrollo del super poder humano en el autismo.

Explorando la conexión entre Kundalini Yoga y Autismo

Descubre cómo esta práctica milenaria puede convertirse en una forma de terapia para el autismo.

Tabla de contenidos

Recibir un diagnóstico de autismo a los 48 años no es lo habitual, aunque por lo visto es algo que se está dando cada vez más. No cabe duda que está siendo una experiencia reveladora para mí. En mi caso, la mayoría inicia una búsqueda de respuestas y herramientas que les ayude a comprenderse mejor y potenciar su bienestar. Sin embargo, para mi, el diagnóstico oficial ha supuesto un final más que un principio, sencillamente porque esa parte ya la tenía hecha.

Siento que ha llegado el momento de dejar de buscar y empezar a entregar. He dado muchas vueltas, no he sabido ver lo que tenía en mis manos, y he sufrido las consecuencias. Pero todo tenía un propósito, necesitaba alejarme de mi camino para regresar a él. Ahora entiendo cómo Kundalini Yoga puede ser mucho más que una práctica espiritual; es una tecnología muy precisa que puede funcionar como una forma de terapia para el autismo y las neurodivergencias.

Esta tecnología milenaria ha sido clave en mi autodescubrimiento, enseñándome a regular mi sistema nervioso, sanar heridas emocionales y activar un profundo sentido de propósito.

Kundalini Yoga y Autismo: Una Tecnología para el desarrollo del Súper Poder Humano

Cuando recibí mi diagnóstico oficial de Doble Excepcionalidad (Autismo de Grado 1 -alta funcionalidad o Aspergery Altas Capacidades), hace a penas un par de semanas,  sentí que finalmente se completaba el rompecabezas de mi vida. Durante años, estuve buscando respuestas en la psicología, en la espiritualidad y en mi propia experiencia como mujer, madre y líder. Tras ese momento de claridad, surgió el impulso de profundizar en historias y experiencias de otras mujeres autistas diagnosticadas en la adultez.

He topado con testimonios que resuenan profundamente conmigo en lo que se refiere a la conexión entre Kundalini Yoga y Autismo: una joven autista, por ejemplo, describía cómo Kundalini Yoga había impactado en su vida, ayudándola a reconectar consigo misma y a gestionar el flujo constante de energía y emociones que sentía en su cuerpo. Sus palabras me han inspirado a reflexionar sobre mi propia historia, especialmente a cerca de mi relación con esta práctica ancestral y su impacto en mi vida, aún cuando no sabía que era autista.

Mi camino hacia el Kundalini Yoga comenzó hace más de 15 años, en un momento de caos y desesperanza. Yo era una joven empresaria con dos hijas pequeñas, atrapada en una vorágine de responsabilidades que me estaba llevando al límite. En esa búsqueda de respuestas y paz, encontré una herramienta que no solo me ayudó a centrarme y equilibrar mi vida, sino que también me permitió reconectar con una parte de mí misma que siempre había estado ahí: una fuerza, una energía, un «súper poder» que finalmente aprendí a reconocer y a utilizar. De esta manera, lo que en muchos momentos de mi vida pareció ser una debilidad,  he aprendido a ponerlo al servicio de mi propósito y convertirlo en una gran fortaleza

Es por eso que ahora, con mi diagnóstico de autismo como clave para entender mejor mi experiencia, así como la de otras muchas mujeres en una situación similar, pienso que puede ser útil compartir  cómo Kundalini Yoga puede convertirse en una herramienta poderosa para el desarrollo personal de las personas autistas y neurodivergentes.

¿Cómo percibe el mundo una persona autista?

A partir de mi formación y experiencia, existen varias teorías sobre el autismo. Para el propósito de este articulo, me centraré en dos de ellas.

Teoría de la Mente Diferente: Esta teoría plantea que las personas con autismo pueden tener dificultades para comprender que otras personas tienen puntos de vista u opiniones diferentes a las suyas. Aunque la mayoría de las personas pueden aceptar que cada quien ve las cosas de manera distinta, para alguien en el espectro esto puede ser un desafío. Esta dificultad para percibir y aceptar perspectivas diferentes puede llevar a que nos sintamos frustrados o molestos, especialmente durante una discusión. Si no se trabaja en el desarrollo de esta habilidad, con el tiempo estas situaciones pueden generar irritación e incluso conflictos, lo que a veces puede interpretarse erróneamente como terquedad.

Débil Coherencia Central: Este concepto se refiere a la dificultad para ver el panorama general y conectar detalles con un contexto más amplio. Las personas con autismo solemos hiperfocalizarnos en aspectos específicos de un tema, a veces hasta el punto de que se conviertan en una obsesión. Esto tiene tanto ventajas como desafíos. Por un lado, esta capacidad de concentrarse intensamente puede ser una herramienta poderosa, ya que nos permite destacar y producir trabajos de gran calidad en áreas que nos apasionan. Por otro lado, puede ser complicado ayudarnos a cambiar de enfoque o redirigir nuestra atención hacia algo nuevo cuando estamos profundamente inmersos en un tema que nos interesa.

Estereotipos y género en el autismo

El autismo, especialmente en mujeres, a menudo se presenta de formas que no se ajustan a los estereotipos más conocidos. Muchas mujeres autistas desarrollan un «enmascaramiento» social, una habilidad aprendida para adaptarse y pasar desapercibidas, que puede llevar a un agotamiento extremo y a una desconexión con su verdadero yo. Además, la hipersensibilidad sensorial y la hiperfocalización pueden ser tanto un desafío como un superpoder, dependiendo del contexto. Kundalini Yoga, con su enfoque integrador de cuerpo, mente y espíritu, resulta un práctica transformadora para quienes estamos en el espectro.

El autismo es una condición neurológica que afecta la forma en que una persona percibe e interactúa con el mundo. Las personas autistas experimentamos la vida de manera diferente a la mayoría, es decir, a los neurotípicos (gente «normal»). Los estudios indican que en Europa, aproximadamente el 1% de la población es autista. Por lo tanto, el 1% de la población tiene una perspectiva diferente a los demás. Esto podría considerarse como una cultura o un idioma. Por ejemplo, estás en Suecia y hablas español. Estarás en minoría. Lo mismo ocurre con alguien en el espectro. Representamos un pequeño porcentaje de la población que percibe el mundo que les rodea de manera diferente.

Tradicionalmente, el diagnóstico de autismo se ha asociado a hombres, dejando a muchas mujeres sin identificar o con diagnósticos erróneos. Esto sucede porque las mujeres autistas a menudo presentamos características que son menos visibles o que se entienden dentro de un contexto diferente. Comprender estas diferencias es crucial para explorar cómo prácticas como el Kundalini Yoga pueden convertirse en herramientas transformadoras para nosotras.

Dificultades en la conexión social

Muchas mujeres autistas desarrollamos una habilidad llamada «enmascaramiento». Este consiste en imitar comportamientos sociales aceptados para encajar en nuestro entorno. Aunque útil para evitar el rechazo social, el enmascaramiento puede llevar a una desconexión profunda con el verdadero yo y generar fatiga extrema.
Por ejemplo, puede que una mujer autista pase horas preparándose mentalmente para una reunión social o analizando cada palabra que dijo después de un encuentro. Este esfuerzo constante por encajar, aunque invisible para los demás, tiene un alto costo emocional.

Hiperfocalización e hipersensibilidad

El autismo también se asocia con una percepción sensorial única. Muchas mujeres autistas experimentamos hipersensibilidad a estímulos como luces brillantes, ruidos fuertes o incluso ciertas texturas en la ropa. Esto puede hacer que el mundo parezca abrumador.
Por otro lado, la hiperfocalización, o la capacidad de concentrarse intensamente en un interés o actividad, puede ser una fortaleza poderosa. Las personas autistas podemos lograr un conocimiento profundo en áreas específicas, pero también podemos encontrarse atrapadas en ciclos de pensamiento obsesivo si no logramos equilibrarlo.

Empatía y emoción profunda

Existe un mito extendido de que las personas autistas carecen de empatía, pero la realidad es mucho más matizada. Muchas mujeres autistas sentimos una empatía tan intensa que podemos absorber las emociones de quienes nos rodean, llegando a sentirnos sobrecargadas. Sin embargo, expresar esa empatía puede ser un desafío debido a las diferencias en la comunicación no verbal o al miedo a ser incomprendidas.
Esta mezcla de sensibilidad emocional y dificultad para expresarse crea un universo interno complejo, lleno de riqueza emocional, pero también de desafíos para navegar relaciones y contextos sociales.

Conexión con Kundalini Yoga

El verdadero poder del Kundalini Yoga radica en su capacidad para llevarnos hacia una conexión profunda y real con nuestro ser interno. En mi experiencia, para las personas autistas -que a menudo enfrentamos desafíos en la autoaceptación y la percepción de nuestro lugar en el mundo- esta práctica resulta ser una herramienta invaluable.

A través de su combinación única de respiración, movimiento, meditación y mantra, Kundalini Yoga despierta una conciencia interna que trasciende las etiquetas y los diagnósticos. No se trata de transformarnos  para encajar en los moldes de una sociedad neurotípica, sino de permitirnos descubrir y abrazar nuestra propia esencia.

Esta conexión interna fomenta una seguridad auténtica en uno mismo, al reconocer que todo lo que necesitamos para florecer ya está dentro de nosotros. Para las mujeres autistas en particular, esto significa liberarnos del enmascaramiento constante y de la presión de ajustarnos a las expectativas externas. La práctica nos permite reconectar con nuestra intuición y comprender que nuestra sensibilidad, nuestra hiperfocalización y nuestra forma única de procesar el mundo son, en realidad, fortalezas.

Además, la práctica constante ayuda a regular el sistema nervioso, reduciendo la sensación de sobrecarga sensorial y emocional que muchas personas autistas experimentamos a diario. Los ejercicios de respiración (pranayama) y las meditaciones de Kundalini Yoga son especialmente efectivos para equilibrar la mente y el cuerpo, creando un espacio de calma en medio del caos externo. Este equilibrio no solo mejora la calidad de vida, sino que también potencia la capacidad de lidiar con los desafíos cotidianos desde un lugar de estabilidad y claridad.

En última instancia, Kundalini Yoga no busca «arreglar» nada. En su esencia, esta práctica es un recordatorio de que ya somos completos, tal como somos. Es una invitación a mirar hacia adentro, descubrir nuestra propia luz y permitir que brille con autenticidad en el mundo.

¿En qué consiste exactamente Kundalini Yoga?

Kundalini Yoga es mucho más que una serie de ejercicios físicos; es una práctica ancestral diseñada para despertar nuestra energía interna, esa chispa vital que todos llevamos dentro. Se dice que esta energía, llamada kundalini, yace en la base de nuestra columna vertebral, y el propósito del Kundalini Yoga es activar su flujo hacia arriba a través de nuestros centros energéticos o chakras, promoviendo un equilibrio profundo entre cuerpo, mente y espíritu.

Esta disciplina combina movimientos físicos (kriyas), técnicas de respiración (pranayama), meditación y el canto de mantras sagrados. Es una experiencia holística, casi como una conversación con nuestro Ser más profundo, donde cada elemento tiene un propósito: desde los ejercicios que fortalecen el cuerpo, hasta los mantras que calman la mente y elevan la conciencia.

Lo que hace especial a Kundalini Yoga es que no se limita a una única faceta de la vida. En lugar de enfocarse solo en lo físico, también busca trabajar con nuestras emociones, pensamientos y energía, ayudándonos a encontrar un equilibrio integral. Es como si cada práctica construyera un puente entre nuestra realidad externa y nuestra verdad interna.

Cuando comencé mi camino en el Kundalini Yoga, lo que más me llamó la atención fue cómo, sin siquiera entenderlo del todo al principio, me hacía sentir completa y conectada conmigo misma. Era una sensación de «estar en casa», en mi cuerpo y en mi mente. Y esto es algo que creo que muchas personas, especialmente quienes somos neurodivergentes, podemos experimentar con esta práctica.

En mi caso, Kundalini Yoga se convirtió en algo mucho más que una herramienta para calmar la ansiedad o mejorar mi bienestar físico. Fue el inicio de una transformación más profunda, un reencuentro con partes de mí misma que estaban ahí, esperando ser descubiertas.

Si nunca has practicado Kundalini Yoga, puede parecer un poco misterioso, pero en realidad es una práctica accesible para todos. No importa tu edad, flexibilidad o experiencia previa: Kundalini Yoga te recibe tal y como eres, invitándote a explorar tu potencial y despertar tu energía interior.

Grados de Autismo y Adaptabilidad de Kundalini Yoga

Uno de los aspectos más fascinantes del autismo es su diversidad. Es un espectro, y como tal, se manifiesta de manera única en cada persona. En este sentido, los grados de autismo no solo representan los distintos niveles de apoyo necesarios, sino también diferentes maneras de percibir y experimentar el mundo. Esta diversidad plantea un desafío: ¿cómo encontrar herramientas que puedan ser útiles para todas las personas en el espectro? Mi respuesta es clara: Kundalini Yoga.

En mi caso, como mujer autista de alto funcionamiento, Kundalini Yoga me ayudó a conectar profundamente con mi ser interno, a regular mis emociones y a encontrar un equilibrio que antes me resultaba esquivo. Pero, ¿qué pasa con quienes enfrentan desafíos más significativos en el espectro? Aquí es donde la adaptabilidad del Kundalini Yoga se convierte en su mayor fortaleza.

Por ejemplo, para las personas con necesidades de apoyo más significativas (como en los niveles 2 o 3 del espectro), la práctica puede centrarse en movimientos suaves, respiraciones profundas o simplemente en la vibración tranquilizadora de los mantras. Recuerdo cómo en una de mis clases, una participante que prefería no realizar los movimientos y posturas, simplemente se sentó a escuchar y respirar al ritmo de la música. Más tarde, me dijo que había sido una de las experiencias más calmantes de su vida.

Por otro lado, para quienes se encuentran en el nivel 1 del espectro, Kundalini Yoga ofrece una oportunidad única para manejar la hiperfocalización o la ansiedad social, problemas que muchas veces se presentan en este grado. En mi caso, meditaciones específicas y la práctica constante me han ayudado a desarrollar habilidades de autorregulación y a potenciar el enfoque de una manera positiva y saludable.

Lo más importante es que esta práctica no impone un camino único, sino que se adapta a las necesidades, capacidades y ritmo de cada persona. Así como el autismo es un espectro, el Kundalini Yoga también lo es, con infinitas posibilidades para conectar con nuestro ser, sin importar las circunstancias individuales.

¿Por qué Kundalini Yoga funciona tan bien para alguien en el espectro?

Te cuento mi camino, por si resuena contigo:

 

Como niña, nunca entendí muy bien quién era yo como persona. Sentía que tenía que encajar con los demás y, por lo tanto, pasé gran parte de mi infancia copiando a otros. De adolescente, pasé mucho tiempo viendo series de televisión y devorando películas para aprender sobre el comportamiento humano. Compraba revistas de moda y cine e imitaba a mis personajes favoritos para formar personalidades «geniales» propias. Me perdí interpretando diferentes roles hasta el punto de que realmente olvidé quién era.

Descubrí Kundalini Yoga en 2007.  Me cautivó por completo esa primera experiencia de una clase completa, y no dudé en dejar la terapia para zambullirme de lleno en la disciplina. Me atrajeron mucho los kriyas, especialmente algunas posturas como la rana, la respiración rápida de fuego en la postura de estiramiento y Sat Kriya, ya que eran muy físicos y me ofrecían un buen entrenamiento, algo que necesitaba en en aquel momento de mi vida. Poco sabía que, con el tiempo, todo eso estaba cambiando mi química cerebral. Me propuse hacer la formación de profesores de Kundalini Yoga y comprometerme con una práctica diaria.

Pronto noté que mi forma de pensar comenzó a cambiar; me volví más agradecida y cada vez menos preocupada por lo que los demás pensaban de mí. A pesar de que no tenía ninguna experiencia previa en Yoga y no estaba familiarizada con las secuencias y las asanas de equilibrio, estas me hacían sentir físicamente bien, fuerte y tranquila. Sin embargo, aunque eran muy estabilizadoras, Kundalini cambió mi química cerebral de maneras que no puedo explicar. Lo único que sé es que cuanto más practicaba, más descubría quién era realmente. Al continuar enseñando y practicando, perdí el miedo a brillar auténticamente. Definitivamente no soy la chica complaciente que era en aquel entonces.

Las personas en el espectro trabajamos muy duro, como yo lo hice, para desarrollar una forma de personalidad que nos permita encajar en la sociedad. Queremos ser normales. Kundalini Yoga, para mí, ha supuesto encontrar mi propia autenticidad y ha despertado mi voz interior para que sea más fuerte, de modo que pueda escucharla. Y lo mejor, es que puedo confiar plenamente en mi propio instinto. Ahora, las decisiones que tomo son mías, y me siento muy positiva al respecto. También puedo relajarme mucho más, sin preocuparme tanto por complacer a otros.

Kundalini Yoga y Autismo: un Camino Real

Para mí, Kundalini Yoga ha sido mucho más que una práctica o una herramienta: ha sido un camino hacia mi esencia, hacia el reconocimiento de mis dones únicos y la aceptación de mis desafíos. Una práctica que no busca moldearnos según los estándares de la sociedad, sino ayudarnos a conectar con quienes realmente somos, más allá de las etiquetas y los diagnósticos.

Mi viaje con Kundalini Yoga no ha sido un camino de rosas, ni un escape místico hacia la perfección. Ha sido un centrifugado a 1600 rpm, un proceso que desmoronó cada estructura de mi vida para dejarme frente a los escombros de todo lo que creía ser. Perdí mi negocio, fracasé en mi matrimonio, y en más de una ocasión pensé que la práctica misma, esa a la que me aferraba como a un salvavidas, era la culpable de mi caída.

Pero con el tiempo comprendí que esa destrucción no fue un castigo, sino una invitación. Una invitación a derribar los muros que había construido para encajar en un mundo que no era el mío, y a empezar de cero desde un lugar auténtico. Kundalini Yoga no fue mi verdugo; fue el espejo que me obligó a enfrentarme a mí misma y a mi verdad más cruda. Y aunque el proceso fue desgarrador, también fue liberador.

Ahora, tras recibir mi diagnóstico, lo entiendo todo. Mi obsesión por esta práctica no era un capricho, era una necesidad. Cuando decidí volver a matricularme en Psicología no fue solo para completar mi formación académica y profesionalizar mi camino. Necesitaba encontrar una manera de unir todos los pedazos de mi experiencia y entregarlos con la solidez y el rigor que las personas que atraviesan caminos similares merecen. Ahora sé que mi misión no es solo enseñar Kundalini Yoga o compartir mi historia, sino también demostrar que esta práctica puede ser una herramienta poderosa cuando se utiliza con intención, comprensión y empatía.

Kundalini Yoga no solo me ayudó a sobrevivir, sino a dar sentido a un mundo que siempre había sentido demasiado intenso, demasiado ruidoso, demasiado caótico. Era, y sigue siendo, el espacio donde puedo encontrarme a mí misma cuando todo lo demás pierde forma. No cabe duda que el viaje hacia el autodescubrimiento puede ser desafiante, especialmente cuando nos enfrentamos a las expectativas externas y al enmascaramiento que tantas personas autistas hemos aprendido a desarrollar para encajar.

En un mundo que con frecuencia nos pide que seamos algo que no somos, el verdadero desafío y la mayor victoria es aprender a abrazar quienes somos, con nuestras fortalezas y nuestras particularidades. El autismo no es algo que debamos cambiar o curar; es una forma diferente de percibir, sentir y conectar con la vida. Y en esa diferencia, hay belleza, propósito y poder.

Mi deseo al compartir esta historia es que sirva de inspiración para otros. Si eres autista o neurodivergente, o si tienes a alguien cercano que lo sea, quiero recordarte que siempre hay formas de reconectar con tu autenticidad y encontrar herramientas que te permitan florecer. Kundalini Yoga es solo una de esas posibilidades, pero su adaptabilidad y enfoque integral lo convierten en una opción poderosa.

Conclusión

Mi travesía no ha sido fácil, y tampoco tiene por qué serlo. Pero ha sido real. Y eso, para mí, lo ha hecho todo valioso. En la tradición espiritual, los caminos reales no son los más fáciles ni los más directos, sino aquellos que nos conducen a la verdad más profunda de quienes somos realmente.

Kundalini Yoga es algo que nos pertenece a todos, yo lo tomé y está en mí. Es lo que me sostiene y donde me encuentro siempre conmigo. Y es desde ese lugar que quiero ofrecerlo al mundo, como una guía, no como una solución mágica, sino como un Camino Real hacia la verdad, la integración y la comprensión de lo que somos. Esto me recuerda las teorías que defienden el autismo como una forma de realeza interior: un recordatorio de las capacidades únicas, la sensibilidad extraordinaria y la autenticidad radical que las personas en el espectro aportan al mundo. 

Vivimos un cambio de paradigma global, donde cada vez más niños y adultos son reconocidos en su neurodiversidad, no como algo que corregir, sino como una manifestación de lo que realmente somos como humanidad: complejos, sensibles y profundamente conectados.

Lo que me lleva a reflexionar sobre la posibilidad de que el aumento en los diagnósticos de autismo no sea una anomalía, sino un llamado de la evolución hacia un modelo más inclusivo, intuitivo y humano. Desde mi experiencia, el autismo no es solo una forma de ser diferente, sino una invitación a liderar desde un lugar de autenticidad y valores. Este es solo el inicio de una exploración más amplia, y en futuros escritos, espero compartir cómo este cambio de paradigma está modelando un mundo donde la realeza de lo auténtico tiene un lugar central.

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Maribel Ariza © 2024. All Rights Reserved

Soy Maribel Ariza, psicóloga especializada en trauma complejo y neurodivergencia en mujeres.

Acompaño a mujeres que llevan años sosteniendo demasiado —pensando, adaptándose, exigiéndose— a comprender cómo funciona realmente su sistema nervioso y a construir una forma más amable de estar consigo mismas.

Mi enfoque es integrativo, profundo y respetuoso con los ritmos del cuerpo. No se trata de encajar en métodos estándar, sino de encontrar una forma de acompañamiento que tenga sentido para ti.

Si algo de lo que has leído aquí ha resonado contigo, puedes escribirme. Estaré encantada de leerte.

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