La Múltiple Excepcionalidad en el Autismo

Así se ve la Múltiple Excepcionalidad en el Autismo

La Múltiple Excepcionalidad en personas autistas es una realidad poco reconocida: el autismo rara vez aparece solo y suele convivir con otras condiciones como trauma, ansiedad o altas capacidades. En este artículo explico qué significa ser Excepcional —como llamo a las personas que acompaño en consulta— y por qué tantos diagnósticos fragmentados no logran reflejar la complejidad real de nuestras vidas.

Malinterpretadas y Mal Diagnosticadas durante décadas

Durante mucho tiempo me pregunté por qué tantas personas autistas acumulan diagnósticos, etiquetas, informes interminables… y por qué, aun así, podían pasar décadas sin que nadie nombrara lo que estaba realmente en la raíz: el autismo.

Hoy sé que no estaba sola en esa búsqueda. Yo misma he pasado por ahí. Autista, probablemente también TDAH, superviviente de trauma y con altas capacidades, sé lo que es intentar encajar piezas que no parecían tener sentido.

Fue precisamente en ese cruce de experiencias donde comprendí que lo que a veces llamamos “condiciones concurrentes” puede entenderse mejor como Múltiple Excepcionalidad.

De ahí viene que llame Excepcionales a las personas que acompaño: la mayoría son neurodivergentes que, como yo, combinan varias formas de ser y estar en el mundo que no encajan en la norma, y que a menudo han sido malinterpretadas o mal diagnosticadas.

Para muchas de nosotras, el autismo no camina solo. Viene acompañado. A veces con aliados. A veces con saboteadores. A veces con máscaras que nos vemos obligadas a llevar para sobrevivir.

Este artículo nace de mi experiencia como terapeuta, pero también de mi historia personal, para hablar de las excepcionalidades múltiples: esas compañeras de viaje del autismo que a menudo se malinterpretan, se mal diagnostican o incluso se confunden con el propio autismo.

¿Qué entendemos por Múltiple Excepcionalidad?

La Múltiple Excepcionalidad se refiere a la coexistencia de distintas condiciones —médicas, psicológicas, cognitivas o sensoriales— que conviven en una misma persona. No se trata solo de un diagnóstico adicional, sino de cómo se entrelazan y transforman nuestra experiencia vital.

En mi práctica clínica, y también en mi vida, encuentro combinaciones como:

  • Autismo + TDAH (lo que a veces llamamos AuDHD)
  • TDAH + Altas capacidades + trauma complejo
  • Autismo + Altas Capacidades
  • Sensibilidades sensoriales extremas + ansiedad crónica
  • Autismo + TCA
  • Autismo + trastornos del sueño
  • Autismo + TOC o conductas obsesivas
  • Autismo + dificultades gastrointestinales o epilepsia

Y la lista podría seguir. Cada persona configura un mapa único de excepciones, desafíos y talentos.

El problema es que la mayoría de los sistemas diagnósticos no fueron diseñados para reconocer esa complejidad. Buscan cajones estancos, cuando en realidad lo que hay es una trama viva.

El peso de un mal diagnóstico

Quienes tenemos Múltiple Excepcionalidad solemos recibir diagnósticos erróneos

El nombre equivocado para un dolor real

Quienes tenemos Múltiple Excepcionalidad solemos acumular diagnósticos fragmentados antes de que alguien considere el autismo como parte del cuadro completo.

  • Un shutdown se diagnostica como depresión.

  • Las conductas repetitivas se confunden con TOC.

  • La ansiedad social se atribuye a timidez o a trauma.

  • La sobrecarga sensorial se interpreta como ataques de pánico.

  • La disfunción ejecutiva se etiqueta como “pereza”.

 

Muchas personas pasan años tratando síntomas aislados, con terapias o medicación que ofrecen un alivio limitado, hasta descubrir que todo formaba parte de un entramado más amplio: la neurodivergencia y la Múltiple Excepcionalidad.

Autismo + TDAH: un enredo que conozco de cerca

El solapamiento entre autismo y TDAH es uno de los más frecuentes, y sin embargo uno de los más malentendidos.

Podemos parecer hiperactivas y dispersas en un momento, y rígidas y obsesivamente enfocadas al siguiente. Podemos desconectarnos, saltar de un tema a otro, pasar por alto señales sociales o hiperfijarnos durante horas en algo que nos apasiona.

Durante mucho tiempo se enseñó que autismo y TDAH eran excluyentes. Hoy sabemos que no lo son. Pero ese conocimiento todavía no ha permeado del todo en la práctica diagnóstica.

El resultado: muchas personas con AuDHD reciben diagnósticos erróneos de trastornos de personalidad, de estado de ánimo, o directamente ningún diagnóstico.

Diagnósticos erróneos en caos de múltiple excepcionalidad

Trauma y Autismo: un vínculo doloroso

Aquí hablo también desde la experiencia. Las personas autistas tenemos más probabilidad de vivir situaciones traumáticas: ser acosadas, abusadas, incomprendidas, castigadas o incluso institucionalizadas por aquello que no podemos controlar.

Y, sin embargo, el trauma en personas autistas suele ser invisibilizado. O peor aún: se usa como argumento para negar el autismo.

  • “Estás retraída socialmente por tu pasado, no por ser autista.”

  • “No eres autista, solo traumatizada.”

Pocas veces alguien se detiene a considerar que quizá somos ambas cosas.
Y aún menos se pregunta por qué tantas de nosotras acumulamos experiencias traumáticas desde tan temprano.

Por qué importa

El mal diagnóstico no es una simple anécdota clínica. Tiene un impacto directo en nuestras vidas:

  • Tratamiento: recibimos la ayuda equivocada, o ninguna.

  • Autocomprensión: nos sentimos defectuosas, como si no encajáramos en ningún sitio.

  • Supervivencia: las personas autistas mal diagnosticadas tenemos más riesgo de suicidio, burnout y de sufrir violencia institucional o social.

Obtener el diagnóstico correcto puede ser transformador. Pero solo si quienes evalúan son capaces de ver la complejidad y reconocer cómo el autismo se expresa en cada persona, entrelazado con otras condiciones y experiencias vitales.

Así se ve la Múltiple Excepcionalidad en el Autismo

El Llamado

Necesitamos profesionales que sepan sostener la complejidad.
Necesitamos sistemas diagnósticos que no traten el autismo como una etiqueta única y cerrada.
Necesitamos espacio para ser autistas y estar en dificultad, y para recibir apoyo en ambos niveles.

Yo misma me hice psicóloga buscando comprender esa complejidad cuando aún no se hablaba de neurodivergencia —ni mucho menos sospechaba que yo lo fuera. Hoy entiendo que todo lo que me llevó hasta aquí —mi propio recorrido de trauma, autismo, TDAH y altas capacidades— también me da una mirada única para acompañar a otras personas.

Ese es el sentido de este blog, El Puente Neurovisionario: tender un espacio entre mundos, entre etiquetas, entre vivencias. Un lugar donde podamos hablar con nuestras propias voces, desde lo vivido y lo aprendido, con autenticidad y sin simplificaciones.

Porque sí: las personas autistas conocemos nuestras propias mentes. Y habitamos en ellas cada día.

Sharing is caring! 

Maribel Ariza © 2024. All Rights Reserved

Soy Maribel Ariza, psicóloga especializada en trauma complejo y neurodivergencia en mujeres.

Acompaño a mujeres que llevan años sosteniendo demasiado —pensando, adaptándose, exigiéndose— a comprender cómo funciona realmente su sistema nervioso y a construir una forma más amable de estar consigo mismas.

Mi enfoque es integrativo, profundo y respetuoso con los ritmos del cuerpo. No se trata de encajar en métodos estándar, sino de encontrar una forma de acompañamiento que tenga sentido para ti.

Si algo de lo que has leído aquí ha resonado contigo, puedes escribirme. Estaré encantada de leerte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.